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  • Marisel Rodríguez Solís

¿Qué es la evidencia traza y qué importancia tiene en la investigación criminal?



La evidencia traza se puede presentar de distintas maneras, como, por ejemplo, elementos pilosos, entre ellos el cabello, fibras, cristales, pintura o pólvora; también se pueden representar mediante fluidos biológicos como el semen, la sangre o la saliva, estos elementos son recolectados en los lugares donde ocurren los delitos y sirven como evidencia para ser analizados en un laboratorio.



El “principio de intercambio” es lo que genera que estas partículas sean importantes en la investigación criminal. Este “principio” se refiere a la relación que se da cuando dos cuerpos entran en contacto, lo cual genera que elementos de ambos se transmitan mutuamente. Es decir, el sospechoso entra en contacto con el ofendido y en ese contacto se genera una transferencia de partículas entre ambos. Sin embargo, en el proceso se deben contemplar otros elementos, como el lugar y el momento determinado de los hechos, ya que es muy importante que los elementos recolectados sean útiles y pertinentes para esclarecer la investigación.


Las partículas que se transmiten en cualquiera de los tres elementos mencionados, lugar de los hechos, parte imputada y parte ofendida son lo que se conoce como evidencia traza; muchas veces estos elementos son muy pequeños y se pierden con facilidad, es por esto que siempre se requiere preservar la escena de los hechos, para evitar una posible contaminación con elementos que podrían perjudicar la investigación.


Ernesto Durán, Jefe de la Sección de Inspecciones Oculares y Recolección de Indicios (SIORI) del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) mencionó que, “…como investigadores de la escena del crimen, necesitamos que esa escena no sea modificada, por ende, es que se requiere de la protección del lugar de los hechos; en este tipo de aspecto es que se debe de utilizar equipo de protección personal como guantes y mascarillas, para no alterar la información…”.



El objetivo de estas labores es recolectar la mayor cantidad de información en el lugar del acontecimiento, para tener una mejor hipótesis de lo sucedido. Para recolectar estos elementos se utiliza una metodología que permite buscar con razonamiento solamente lo que es útil y pertinente en la investigación, es decir se debe de recolectar de acuerdo a la necesidad del operativo, esto porque es importante no saturar los laboratorios con elementos recolectados, ya que, sin el cuidado necesario, algunos de ellos no van a ser importantes para las investigaciones.


“…El Organismo de Investigación Judicial cuenta con bases de datos de todos los investigadores intervinientes en los lugares de los hechos, esto por si en dado caso se llega a dar una intervención errónea que llegue a alterar la zona de los hechos, así de esta manera esas bases de datos ayudan a realizar el descarte de las personas que trabajaron en el lugar, dejando solamente los elementos útiles en la investigación”, comentó Durán.


Paola Solano, doctora del Departamento de Ciencias Forenses del OIJ mencionó que “…Nosotros le damos una capacitación a los investigadores de cuál es la manera correcta de manipular (los indicios) según la naturaleza de la evidencia que es de interés, no toda la evidencia se maneja igual, por las características que tienen, no es lo mismo recolectar un casquillo a recolectar una camiseta húmeda que interesa que contenga sangre”.



El proceso de la cadena de custodia es un punto importante en la recolección de indicios, esta se compone de la identidad, la integridad y la trazabilidad. La identidad consiste en darle a la evidencia traza una referencia para poder identificarlo durante todo el proceso de análisis y almacenarlo en las bases de datos; posteriormente la integridad, trata de un empaquetado para proteger la evidencia, en este caso se suele embalar cada elemento para evitar que se pierda la prueba y, por último, la trazabilidad que se realiza mediante un seguimiento desde que sale de la escena hasta que llegue al laboratorio para así darle un seguimiento y custodiar de manera segura las pruebas.



Estos tres elementos le dan al proceso de recolección y análisis de datos una garantía jurídica que se respalda mediante la norma 17020, que permite que esta recolección sea útil tanto para el sistema nacional de datos, como para sistemas internacionales; es decir, que estas pruebas pueden ser utilizadas en casos internacionales que requieran de la colaboración de los resultados que arrojaron las muestras tomadas en la escena de los hechos.



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