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  • Juan Pablo Alvarado García

FUI UN NIÑO AGREDIDO HASTA LA MUERTE


· El desgarrador drama de un niño de 5 años torturado y asesinado por su madre y su padrastro


Advertencia: esta nota describe situaciones que pueden ser muy fuertes


Su edad, la de un niño indefenso. Su cuerpo, en un estado de debilidad impresionante, tras haber sido sometido a torturas, según consta en la acusación contra su madre y padrastro.

José Rodrigo Marroquín Alas tenía solo cinco años, pero su vida ya parecía marcada por la tragedia. Producto de un embarazo no deseado mientras su madre cursaba la secundaria y la ausencia de su padre biológico; se quedó solo con su madre, quien luego entabló una relación sentimental con el que luego sería su pareja sentimental y el padrastro de Rodrigo.



Todo empezó a mediados del 2018 en Apulo, un municipio de Ilopango, en el departamento de San Salvador, El Salvador, cuando Wendy Marroquín Alas, de 24 años de edad, conoció a Sahir Pérez Flores de 26 años. La relación se desarrolló tan rápido que, en cuestión de meses, la pareja ya vivía junta, producto de la desaprobación de la familia de la madre a este noviazgo, principalmente por el carácter violento de Pérez. Ese sería el principio del fin para un niño que ya había perdido a su núcleo familiar.


Wendy, el niño y su padrastro decidieron alejarse de su familia y vivir solos. Al poco tiempo, familiares de la mujer empezaron a notar que el pequeño caminaba de una manera extraña por lo que decidieron llevarlo a donde un especialista para que chequeara su estado de salud; el resultado que dictaminó el especialista era que el niño en apariencia tenía una quebradura en su fémur izquierdo.


Ante el anuncio, sus familiares decidieron llevar al menor al hospital de niños de El Salvador llamado “Benjamín Bloom”. Lamentablemente, únicamente la madre del niño entró al consultorio con el menor, aparentemente por decisión de los médicos.


Un par de horas después, Wendy regresó con el niño y dijo que los médicos establecieron que la lesión era benigna y que pronto se recuperaría.


A los días Rodriguito le contó a una tía que sus papás le pegaban y que ya no quería vivir con ellos, por lo que esta decidió denunciar a la pareja ante la Fiscalía General y el Consejo Nacional de la Niñez de El Salvador, sin embargo, las denuncias no prosperaron debido a que la pareja al enterarse de los hechos, decidieron huir de su país.


Ocho meses de horror



Rodrigo Marroquín murió por los golpes y agresiones de su madre y su padrastro.

En setiembre del 2018 viajaron a Costa Rica y pidieron que les dejaran entrar como refugiados, porque en apariencia eran perseguidos por la pandilla “Mara Salvatrucha”, por lo que, en un principio se instauraron en Hatillo, San José.


Meses después se mudaron a Sabanilla de San Isidro en Alajuela, y el 09 de mayo del 2019, Rodrigo murió a consecuencia de golpes que recibió en su casa a manos de su madre, Wendy, y su padrastro, Sahir. La horrible muerte de este pequeño, desencadenó olas de dolor en nuestro país que aún perduran.


Ese jueves a las 6:00 a.m. ingresó una llamada al servicio de emergencias 9-1-1 en donde Sahir Pérez indicó que el niño se había golpeado con una mancuerna (pesa para realizar ejercicios) y no respiraba; cuando los cuerpos de socorro llegaron al sitio no había nada que hacer por el pequeño.


Alex Brown Vargas, investigador de la Delegación Regional del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) de Alajuela, señaló que cuando se presentaron al lugar, la escena era desgarradora y en sus años investigando homicidios ningún caso lo había marcado tanto, debido a la situación que se encontraron, porque a simple vista se podía apreciar que el cuerpo de Rodriguito presentaba golpes en los labios y pómulos, además de un cuadro severo de desnutrición. La vivienda poseía dos cuartos, uno donde dormían los papás y el otro destinado a unas mascotas, por lo que el pequeño no tenía un lugar en donde dormir.



Otro de los datos impactante, tanto para los investigadores del caso, como para los médicos forenses, fue que al momento de practicarle la autopsia, se descubrió que en el estómago del niño no había contenido alimenticio, a pesar de que días antes del deceso una fundación le había donado comida a la familia.


Por su parte el doctor Jorge Aguilar Pérez, jefe de la Sección de Patología del Departamento de Medicina Legal del OIJ, indicó que el detonante de la muerte del menor fue por una hemorragia intestinal provocada por un golpe, al parecer, propiciado con un objeto contuso, el cual le causó laceraciones en el intestino delgado, lo que derivó en una peritonitis e hizo que sus demás órganos se contaminaran.


Otro de los aspectos que se logró apreciar durante el análisis del cuerpo fue que presentaba múltiples fracturas en sus costillas en diferentes tiempos de evolución, es decir, presentaba callos óseos.


«¿Cómo un padre o una madre puede hacer eso a su propio hijo?». Sin duda es una pregunta que hemos oído en muchas ocasiones o que nosotros mismos nos hemos hecho cuando a la lista negra de filicidios en Costa Rica se suma un nuevo aterrador caso.


Impactantes testimonios



Wendy y Sahir fueron arrestados y acusados de homicidio calificado por lo que se les sentenció a 35 años de cárcel, y adicional cuatro años más por creación y posesión de pornografía infantil, debido a que ponían al niño a realizar diferentes escenas. Los testimonios que se lograron recabar durante la investigación fueron estremecedores.


El investigador Brown, quien acudió a la escena del crimen cuentan que ya a simple vista se podía detectar que Rodrigo tenía numerosas contusiones en la cabeza, varias costillas rotas, partes de la piel quemadas, las manos hinchadas y la cara golpeada.


El intervalo de tiempo de muerte del niño a la hora del levantamiento del cuerpo que indicó la Sección de Patología fue de una a 12 horas de muerto, posterior a que ingresó la llamada al sistema de emergencias. Por su parte producto de la prueba testimonial, un vecino comentó que el padrastro del pequeño, minutos antes de realizar el aviso al 9-1-1 le pidió el teléfono y le preguntó con bastante tranquilidad la dirección del vecindario, como si nada hubiera pasado con Rodriguito.


En los últimos cinco años se registra en el país un total de 27 homicidios dolosos en donde la víctima fue una persona menor de 12 años; mientras que 98 personas tenían entre 12 a 17 años de edad. Usted puede hacer la diferencia para la vida de un niño o niña. Si conoce algún caso de agresión infantil, llame inmediatamente al 800-8000-OIJ (645) del Centro de Información Confidencial del OIJ, en donde usted podrá brindar los datos para que las y los investigadores le den seguimiento al caso. También puede llamar al 911 o a cualquier institución que vele por la seguridad y derechos de nuestras niñas y niños.




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